Sabéis lo que pasa cuando una mujer te dice “En dos minutos estoy allí”?, pues eso, que tienes dos, pero dos cuartos de hora para reflexionar sobre tu pasado tu presente y tu futuro.
Hace 2 días me ocurrió, fue a recoger a mi mujer al trabajo, la llame al móvil (por que no me gusta presentarme en su lugar de trabajo) y le dije, “linda ya estoy donde siempre” y ella me dijo lo de los dos minutos, así que me arme de paciencia y me dispuse a esperar dos minutos femeninos.
Justo frente a mi estaba aparcado un bonito coche marca BMW, y dentro de el estaba un hombre y una niña de unos 8 o 9 años en los asientos de atrás, el estaba allí en el asiento del conductor, con una hermosa PSP blanca, muy concentrado dando golpes a los botones, también mire lo que hacia la que supuse su hija, y ella también estaba dando golpes a los botones pero en esta ocasión a una Nintendo DS, seguramente tratando de que su perrito comiera, o que atrapara la pelota al vuelo.
Este panorama me hizo pensar un poco en nuestra sociedad digital (o como prefieren llamarla en el gobierno “Sociedad de la Información”), y me preguntaba por que el padre no le dirigió una sola palabra a su hija durante estos “2 minutos femeninos” y por que su hija no se comporta como otros hijos que no paran de hablar, preguntar, y dar la lata a sus padres, y concluí que como el padre esta enganchado a la PSP, le compro a su hija la Nintendo DS para que le dejara dar tranquilamente a los botones, para que no le preguntara por que el cielo es azul, de donde vienen los niños, o por que la coca o hachis le fundirán el cerebro.
También tuve tiempo (obviamente) de ver a las personas que pasaban por allí, la mayoría con sus móviles, con iPods, con mas consolas portátiles, las palabras se pierden, el contacto se pierde, ahora cuando los jóvenes salen los fines de semana, salen a recoger direcciones del messenger para así “hablar”, no se … la verdad me pareció muy fuerte que durante los 20 minutos (de los de toda la vida) que estuve allí estos dos seres humanos, padre e hija no se cruzaran una sola palabra, es mas ni una sola mirada, por que sus sentidos estaban consumidos por la dichosa maquinita, que enajena mentes y nos hace vivir lo que nunca seremos.
Seguramente ha este hombre su mujer también le dijo lo de los 2 minutos, por que de no se donde apareció un mujer se subió al BMW y este desapareció, allí me quede yo parado viendo como nuestra sociedad que hemos tardado mas de 5000 años en formar, poco a poco se digitaliza, poco a poco nos transformamos en bits, bits de esta inmensa red de datos que es capaz de convertir en unos y ceros todo lo que toca.
Y si, yo también tenia mis cascos puestos escuchando musica de los 80 (Soda Stero – La ciudad de la furia), en mi flamante móvil de tercera generación, con reproductor de mp3, navegador web, 2 cámaras, y un montón de cosas mas que nunca terminare de descubrir, SI, yo también soy digital, yo también hago parte de la sociedad del silencio.
Al final pasaron los 2 minutos, mi mujer salio de su trabajo, yo me quite los cascos de los oídos y le pregunte como le fue en el día, y le conté como fue el mio